Ciudad de México: destino incierto

Informes de inteligencia publicados por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) afirman que La Familia Michoacana, el Cártel del Golfo, el Cártel de Sinaloa, y Los Zetas se han establecido en la Ciudad de México, considerada como el centro financiero del país, del lavado de dinero y el mayor consumidor de estupefacientes a nivel nacional. Respecto a lo primero, el Gobierno Federal y de la Ciudad, opinan lo contrario.

Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación, y Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad, han desestimado los incrementos, cada vez más parecidos a otros estados, en los índices delictivos y la violencia perpetrada en la comisión de homicidios.

Ricardo Monreal, líder de la oposición en la Ciudad de México, militante de MORENA, y Jefe Delegacional en Cuauhtémoc, ha asegurado tener información sobre actividades propias del crimen organizado, llevadas a cabo en su demarcación como lo son la prostitución, la trata de personas, el lavado de dinero y el narcomenudeo. Mancera afirmó que en la Ciudad de México sí se cometen algunos de esos delitos, pero negó categóricamente el asentamiento de cárteles de la droga en la entidad.

La violencia e inseguridad en la Ciudad de México han cobrado relevancia a nivel nacional debido a los escándalos mediáticos como lo fueron el secuestro de Alejandro Martí, el secuestro y asesinato de 13 jóvenes del bar Heaven, los robos a conductores en vialidades congestionadas por el tránsito de automóviles, las extorsiones a bares y restaurantes en las colonias Condesa, Roma y Juárez además del reciente multihomicidio de la Colonia Narvarte.

Ex funcionarios de la administración local revelan que el aumento en el número de homicidios registrados empata con estimaciones de las autoridades locales de un incremento de 17% en el consumo de drogas en la capital. Durante los primeros seis meses de 2016, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registraron 447 homicidios dolosos en la ciudad, cifra que se mantiene con tendencia al alza desde hace tres años. De acuerdo con la organización Semáforo Delictivo, 45 de esas ejecuciones presentan características que permiten identificarlas como relacionadas al crimen organizado.

Para entender los fenómenos de violencia urbana, es necesario estudiar la relación entre los procesos de exclusión social, pobreza, recesión económica e informalidad. Si adicionalmente consideramos como parte del análisis los componentes geográficos y de consumo como los de la Ciudad de México de acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones del INEGI, nos encontraremos con una megaurbe propensa a la violencia.

Su importancia geopolítica mantiene comunicada a toda la nación, convirtiéndola en paso obligado del trasiego de drogas y de efectivo. A diferencia de otras entidades, la Ciudad de México no es plaza en pugna entre distintos grupos criminales.

La importancia económica y dependencia de todos los cárteles, al centro del país, la convirtió en una zona donde el poder se cedió y reconoció a las autoridades políticas. Los narcotraficantes entendieron que los consumidores en la ciudad son para todos, y el territorio de nadie. Pequeñas bandas sirvieron a los grandes cárteles de narcomenudistas cuyos centros de operación estaban relegados a sectores marginados, encerrados entre barrancas, con asentamientos irregulares, densamente poblados, carentes de servicios y muchas veces sin pavimentar.

La Ciudad de México comprende cerca de 1,485 km2 que, a pesar de las diferencias, intenta funcionar como un todo interconectado. Su gran tamaño y una población de casi 9 millones de personas, dan idea de las complejidades adyacentes a la gobernabilidad, prevención y procuración del delito implícitas.

En términos de cooperación entre órdenes de gobierno, los primeros 12 años del siglo XXI representaron un reto estratégico, pues la reforma electoral que permitió la llegada del PRD al poder en la capital, abonó a la complejidad gubernamental: los vecinos del Estado de México eran del PRI, y el Ejecutivo Federal del PAN. Recientemente, el equilibrio de fuerzas cambió con el regreso del PRI a la Presidencia y con la escisión del PRD y posterior surgimiento de Morena.

Si bien, no se puede afirmar que los cárteles de la droga operan desde la capital, algunos de ellos tienen presencia en ella. Con hábitos de consumo al alza, dificultades de negociación entre delegaciones y con las demás entidades que forman parte del área metropolitana, la reformulación de una política de seguridad dependerá de la capacidad de negociación de los actores involucrados y del diseño institucional, en materia de seguridad, que el Constituyente de la Ciudad decida promulgar.