Goliza de Cuauhtémoc Blanco contra el “establishment” político morelense

Cuauhtémoc Blanco Bravo rindió su primer informe de labores como alcalde de Cuernavaca, emocionado y entre lágrimas. La tarde del martes 20 de diciembre en el Museo de la Ciudad declaró ante medios: “No me importó que estos personajes fueran del partido que me postuló (Partido Social Demócrata), porque yo no me debo a ningún partido.”

Después de pasar cerca de 35 horas en huelga de hambre para mostrar su desacuerdo ante el juicio político que el Congreso de Morelos abrió en su contra,  Blanco regresó el lunes 19 de diciembre a las oficinas del Ayuntamiento, luego de que el domingo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación le otorgara una suspensión provisional contra esta medida.

Blanco presidió el informe con la ausencia de ocho de 13 regidores, quienes dirigieron una carta a la prensa y expusieron que no acudirían por falta de medidas de seguridad. Ese grupo de concejales se distingue por apoyar la destitución de edil.

A su llegada a la sede del Ayuntamiento, en control del Mando Único desde el 16 de diciembre, el alcalde fue recibido entre porras por parte de un grupo de trabajadores, quienes lo acompañaron durante un recorrido por el inmueble para que Blanco verificara que los servicios que ofrece la alcaldía operaban con normalidad.

Tres intentos por derrocarlo

Blanco ya enfrentó tres procesos legales en su contra alegando que este ha incurrido en actos anticonstitucionales: una de revocación de mandato, una suspensión de mandato y una moción de juicio político. Hasta hoy, no se le ha comprobado el haber realizado un ejercicio indebido de funciones, por lo que continúa fungiendo como alcalde del municipio.

El 16 de diciembre, los diputados de Morelos aprobaron llevar a cabo a un juicio político en contra de Blanco. La aprobación a la moción se dio por una abrumadora mayoría de 27 votos a favor, cero en contra y una abstención.  Ésta se fundamentó en la presunta acreditación ilegal de la residencia de Blanco en el estado de Morelos, a fin de cumplir con las disposiciones requeridas para convertirse en alcalde de la demarcación.

Previamente, el 9 de diciembre, el Congreso de Morelos había aprobado revocar el mandato de Blanco. Éste se mantiene en funciones, después de haber metido un recurso a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el que solicitó se resuelva una controversia constitucional para impedir su destitución.

En septiembre, trascendió a medios, que Blanco había recibido de forma ilícita siete millones de pesos a cambio de aceptar ser candidato del Partido Social Demócrata (PSD) para buscar la alcaldía de Cuernavaca. Según los denunciantes, existió un contrato firmado por Blanco cinco meses antes de las elecciones, donde se especifica que él recibiría el dinero sin importar si ganaba o no la contienda electoral. El dinero serían aportado por empresarios de Cuernavaca, en un periodo de 10 meses. Blanco aseguró que el documento presentaba una firma que no era la suya.

El tiro por la culata

En 2009, el Partido Socialdemócrata (PSD), que postuló a Blanco, perdió su registro como partido político nacional. Morelos fue una de las entidades en los que pudo figurar como un partido a nivel local, donde participó en las elecciones locales de 2012 y de 2015, logrando menos de 7% del total de votos emitidos en ambas elecciones de diputados locales.

Para 2015 el PSD optó por impulsar como candidato de la alcaldía de Cuernavaca a una figura mediática, que no estuviera inmersa en la política, y que pudiera ser presentada como una opción de candidato ciudadano. En Blanco, el PSD encontró al candidato idóneo.

El ex futbolista aceptó la oferta del partido controlado por los hermanos Julio y Roberto Yáñez. Actualmente no hay explicación certera sobre lo que los hermanos Yáñez le ofrecieron a Blanco a cambio de su postulación, o el arreglo económico al que llegaron con él si es que existió.

Lo cierto y es que Blanco catapultó al PSD poder del Ayuntamiento más preciado de Morelos. El triunfo del ex futbolista fue apabullante: el 5 de junio de 2015, el PSD con Blanco ganó la contienda con 39,535 votos, muy por encima de los 8,349 de que obtuvo el PRI, segundo lugar de las preferencias de los ciudadanos.

Ya antes de tomar protesta, Blanco había confrontado directamente al gobernador morelense Graco Ramírez al desaprobar el proyecto de Mando Único. Blanco reveló que de llegar al poder quitaría al Mando Único de la capital de Morelos. Esta sería una pequeña demostración de lo que sería su actuar al frente de la alcaldía de Cuernavaca.

Una vez que asumió el cargo, en diciembre de 2015, Blanco colocó en posiciones importantes a los hermanos Yáñez y a sus allegados. Sin embargo, el divorcio se dio más pronto de lo esperado. Y es que durante los primeros meses como alcalde, Blanco y la dirigencia del partido que lo postuló empezaron a tener disputas por el control político y la gestión económica de Cuernavaca.

Hay muchas versiones acerca del distanciamiento. Quizás la más aprobada es que Cuauhtémoc, al presenciar la falta de transparencia y la gestión indebida de los recursos que tenían los Yáñez en el Ayuntamiento, decidió apartarlos de su administración, y junto con ellos a sus adeptos.

La primera amenaza por parte de los Yañez se dio en julio de 2016, cuando los medios de comunicación dieron a conocer que Blanco firmó ser candidato a presidente municipal de Cuernavaca a cambio de siete millones de pesos, aunque la autenticidad de dicho documento sigue sin ser validada.

Blanco y la ola antisistema

No se sabe si el ex futbolista sorprendió mundo de la política al ser electo presidente de Cuernavaca. Lo que sí, es que Blanco aprovechó una ola antisistema que se vive en muchos lugares del país y derrotó a dos candidatos que representaban a partidos con una amplia historia en Morelos: el PRI y el PRD.

El candidato del PRD Jorge Meseguer, candidato impulsado por el gobierno de Graco Ramírez, quien confió en él la labor de agenciarse el poder del municipio, pese a dicha ventaja, se quedó más que lejos de vencer al actual edil en la contienda.

El caso de Blanco, va más allá de una serie de desacuerdos con los hermanos Yañez o con el actual gobernador morelense. Ni el gobernador, ni los dirigentes del PSD, ni los detractores políticos de Blanco, y posiblemente ni siquiera el propio Blanco probablemente se imaginó llegar a ser un personaje político tan desafiante.

Las elecciones intermedias morelenses de 2015 resultaron un afrenta contra el perredista Graco Ramírez. El gobernador llegó al palacio de gobierno con un apoyo sin precedentes, obteniendo mayoría tanto en el congreso local, como en los ayuntamientos. Sus más duros críticos le reprochan no haber contenido la situación de violencia e inseguridad en el estado, que en último año ha visto un incremento de 27.6% en la incidencia de homicidios dolosos y 25% en secuestros.

Se presume que el forcejeo político entre Graco y Blanco, ha ayudado a incrementar los vacíos de poder, aprovechados por las bandas delincuenciales que mantienen en Morelos sus operaciones, y ha contribuido a que también, la percepción de inseguridad en todo el estado aumente considerablemente.

Por su parte, el fenómeno de Blanco, el político anti-sistema, ha llegado a tal magnitud, que los políticos tradicionales morelenses lo ven como amenaza su eventual candidatura para la gubernatura del Estado. La visión generalizada de desconfianza hacia la clase política tradicional, la apelación de Blanco a la ciudadanía, y esta imagen de persona honesta victimizada por un sistema corrupto, han convertido al ex futbolista en un posible contendiente a la gubernatura morelense.

Blanco ha logrado llegar ha llegado a diversos sectores sociales, incluso a la población que no votó por él, apoya su permanencia en la alcaldía de Cuernavaca. Los dirigentes de su partido, y una gran porción de los políticos profesionales de la entidad, están molestos porque Blanco no sigue las reglas no escritas de la política.

Esta razón es determinante para entender el fuerte apoyo social que tiene Blanco y como su lucha por permanecer en al frente del Ayuntamiento, misma marcará la política morelense en la próximas elecciones a celebrarse en 2018, donde posiblemente el ex futbolista podrá presentarse como candidato a la gubernatura, incluso como independiente.