¿Qué explica el desabasto de gasolina en México?

El fin de semana pasado al menos 13 estados reportaron desabasto de gasolina, lo que provocó largas filas y compras de pánico. Las entidades afectadas fueron Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán, Zacatecas, Oaxaca, Chihuahua, Guerrero, Morelos, Jalisco, Puebla, Tlaxcala, Durango y San Luis Potosí. En esta última, ciudadanos incluso bloquearon los carriles centrales de las vías para protestar por la falta de combustible.

Las respuestas del desabasto son distintas dado que responden a diferentes motivos dependiendo del estado en cuestión. Mientras que en San Luis Potosí, Michoacán y Puebla se reportaron fallos en los ductos y distribución, en Guanajuato, por ejemplo, la escasez de combustible se debió al robo indiscriminado en los ductos.

Que 13 estados hayan presentado a la vez desabasto, es algo que no se da comúnmente. La explicación más aceptada a este fenómeno responde a un cuello de botella que se dio por el aumento en la demanda en distintas zonas del país, situación común en esta época vacacional, y a una disminución de la venta combustible con respecto a años anteriores.

Por su parte, la disminución de la venta de combustible en las gasolineras tiene varios causales que van desde un agotamiento de los yacimientos, ineficiencias en la extracción, y la posible ineficiencia del trabajo de las refinerías.

No obstante, información disponible sostiene que el desabasto en distintas gasolineras puede ser consecuencia de la especulación de precios, derivada del proceso de flexibilización gradual de los precios de gasolina y diésel que iniciará a principio de 2017 y terminará en 2018, anunciado recientemente por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Producción, atrasos y tomas clandestinas

La baja en la producción de Pemex se dio en los últimos meses de 2016, cuando inició un proceso de chequeo y desmantelamiento de equipos obsoletos en distintas refinerías a lo largo del país. Esto derivó en una baja en producción provocando un desabasto en el envío de combustible a través de los ductos que dan suministro a distintos estados.

Aunado a la baja de producción de Pemex, un aumento general de la demanda de combustible por la época de celebraciones de finales de año, y las compras de pánico ante la especulación de un desabasto próximo, explican un cuello de botella que deriva en desabasto de combustible. De acuerdo con una entrevista de Pablo González, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios en Jalisco, para Milenio, la demanda de combustible aumentó 50%.

Otra de las causas del desabasto no tiene que ver con una reducción oferta, sino con fallas en la logística de abastecimiento, lo que causó múltiples atrasos en el suministro de combustible a las gasolineras. Pemex anunció un desabasto puntual en distintos estados debido a dificultades para mover el combustible a través de los ductos. Esto provocó que tuviera que ser movilizado vía terrestre a través de pipas desde Tuxpan, Veracruz, hasta el centro del país.

En San Luis Potosí, Michoacán y Puebla los ductos no sirvieron y la asignación tuvo que hacerse por pipas que fueron insuficientes. Este problema se intensificó en ciertas entidades, donde dejaron de funcionar los ductos que surten 200 millones de litros diarios de gasolina. Cuando Pemex utiliza pipas no lo hace con la misma rapidez que al utilizar un ducto, y la cantidad transportada es insuficiente.

Las tomas clandestinas también fueron consideradas como un factor que explica la disminución del producto surtido por Pemex a consumidores particulares y el retraso en el abastecimiento de combustible. El director general de Pemex Transformación Industrial, Carlos Murrieta, sostuvo en una entrevista con Ciro Gómez Leyva de Radio Fórmula que las tomas clandestinas derivan en atrasos pues se puede tardar hasta ocho horas desde que se detecta una toma hasta que se repara el daño.

Especulación

Días antes del desabasto del fin de semana, se dieron casos en los que personas realizaron compras al por mayor con el motivo de autoabastecerse ante la falta de combustible o para vender la gasolina a un precio más competitivo ante la subida de precios que tendrá la gasolina en 2017.

Los aumentos de precios de combustibles en 2017 anunciados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) refuerzan esta hipótesis.  Los incrementos de precios las gasolinas serán de 14.2% para la Magna; 20.1% para la Premium y de 16.5% para el diésel, en comparación con el precio máximo observado en diciembre de 2016. Así, los precios nacionales en promedio del 1 de enero al 3 de febrero de 2017 serán de 15.99 pesos para la gasolina Magna; 17.79 para gasolina Premium y 17.05 para el diésel.

La SHCP anunció en un comunicado que dividió el país en 90 regiones (7 en frontera y 83 al interior), correspondientes a los sitios que abastece la infraestructura existente de almacenamiento y reparto de Pemex. Cada una de las 90 regiones tendrá sus propios niveles, los precios máximos en la página de la Comisión Reguladora de Energía.

Dichos aumentos se dan en el contexto de un proceso de flexibilización gradual de los precios de las gasolinas que comenzará el próximo 30 de marzo en Baja California y Sonora y su última etapa de será el 30 de diciembre de 2017, en la región sureste del país.

La flexibilización en combustibles supone una acción más dentro de la reforma energética, donde se renuncia al modelo monopólico en hidrocarburos y se amplían las opciones para proveer al país de las fuentes de energía que necesitan los distintos tipos de consumidores.

Lectura política y panorama

La indignación popular por el alza de los precios de la gasolina no se ha hecho esperar, a tal grado que en redes sociales se ha convocado a manifestaciones al público en general para mostrar su desacuerdo con dichas medidas impuestas por el Gobierno Federal.

Con el aumento de precios, Enrique Peña Nieto deberá pagar un costo político al tratarse de una medida impopular que afecta a los ingresos de gran parte de la población, con lo que se espera que su popularidad baje aún más.

La subida de precios de las gasolinas sería impopular en cualquier contexto, sin embargo, en esta ocasión el Gobierno Federal se encargó desde 2013 de repetir en múltiples ocasiones que con la reforma energética, a diferencia de la administración de Felipe Calderón, se acabarían los gasolinazos y bajarían los precios de las gasolinas. Con la subida de cerca de 20% de los combustibles, se espera que la popularidad del gobierno de Peña Nieto continúe por los suelos.

La medida se supone calculada, tomando en cuenta que el Gobierno Federal no cuenta con los medios, ni el apoyo necesario para cumplir con todas sus promesas, y más considerando sus problemas por conseguir un superávit fiscal. La subida de los precios de las gasolinas y el diésel responde a la búsqueda de la actual administración de hacerse con de ingresos adicionales sin los subir impuestos.

Esta medida, deja entrever que el Gobierno Federal ha optado ir por un incremento de tal magnitud, pues subyace una situación difícil en las finanzas públicas de una administración que ha sido catalogada como irresponsable por los múltiples escándalos de corrupción que ha permitido, si bien no sido parte. El Gobierno Federal busca así sanear las finanzas públicas y mantener el nivel de gasto, con miras a las elecciones presidenciales de 2018.

En el corto plazo el panorama luce complicado, se espera que los aumentos de precios de los combustibles traigan una tendencia inflacionaria, con repercusiones ya no solo políticas en términos de impopularidad, sino en costos sociales que se podrían reflejar en una mayor inseguridad.

En una administración altamente impopular, caracterizada por altos niveles de corrupción, no se descarta que ante una hipotética espiral inflacionaria causada por el alza del precio de los combustibles, se originen desórdenes sociales como suele ocurrir en otros países petroleros luego de alzas a los combustibles y sus efectos económicos.

Asimismo, se espera esto traiga consecuencias directas sobre el aumento en el robo de combustible, actividad que se pronostica cada vez más rentable, y a la que ni esta administración ni la pasada, han podido poner un freno.