La estrategia que no se ha visto.

El 20 de agosto de 2016 el presidente Enrique Peña Nieto anunció ante el Consejo Nacional de Seguridad Pública que se implementaría una estrategia de seguridad en los 50 municipios que concentran la mayor cantidad de homicidios con el fin de reducirlos. La Gráfica 1 muestra que el número de homicidios en los municipios seleccionados ha aumentado entre el primer trimestre de 2016 y el primer trimestre de 2017; en otras palabras, la estrategia no muestra resultados.

Gráfica 1. Aumento en el número de homicidios en los municipios de la estrategia.

Fuente: SESNSP

Al comparar el primer trimestre de 2016 con el de 2017 (cuando ya se implementaba la estrategia) se puede notar un aumento de la violencia en estos municipios y solo en 13 se ha notado una baja en el delito de homicidio: Monterrey, Chimalhuacán, Tlaquepaque, Tultitlan, Irapuato, Tecámac, Iztapalapa, Acapulco, Lázaro Cárdenas, Nezahualcóyotl, Colima, Manzanillo y Ciudad Victoria. Mientras que en algunos el aumento fue de 100% o más como en Mazatlán, Zihuatanejo, Cajeme, Ciudad Juárez, Mexicali, La Paz y León.

Gráfica 2. Aumento porcentual de homicidios entre el primer trimestre de 2016 y el primer trimestre de 2017 en los 50 municipios seleccionados.

Fuente: SESNSP

La tendencia incremental en el número de homicidios dolosos desde la implementación de la estrategia es contraria a los objetivos que desea perseguir el Gobierno Federal. Por una parte, la concentración del delito de homicidio permanece igual. Como se muestra en la Gráfica 2, n el primer trimestre de 2017, estos municipios concentraron el 43.89% del total, una cifra muy parecida a la dada a conocer por la Secretaria de Gobernación en agosto de 2016. Por otra parte, la tendencia incremental de los homicidios durante el tiempo que se ha desplegado la estrategia es ascendente y no se ha podido disminuir o contener en la mayoría de estos municipios Si bien, existe una tendencia al alza, el cambio porcentual promedio ente el último trimestre de 2016 y el primer trimestre de 2017  de los municipios que mejoraron fue de una disminución de 18.32%, mientras que los municipios que empeoraron lo hicieron con un aumento promedio de 34.79%.

La conclusión es que durante el periodo del despliegue de la estrategia la situación de seguridad ha empeorado en la mayoría de los municipios y pareciera que, en lugar de beneficiar y contener los homicidios, los ha agravado.

Los datos también dan cuenta de que la situación de violencia está agravándose en municipios que no son considerados como violentos como es el caso de Puebla, Hermosillo y León; también es importante decir que la situación de violencia en la Ciudad de México ha empeorado, según la información, las delegaciones Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero han visto un aumento en su número de homicidios.

¿Por qué fracasó la estrategia?

Según expertos consultados por B Analytics la estrategia falló porque solo se enfocaba en la coordinación de las fuerzas de seguridad en cada uno de los municipios, sin una definición clara de que significaba dicha coordinación, es decir, un reparto de tareas entre diferentes corporaciones.

Otra de las razones del fracaso es que la estrategia solo era reactiva a la situación de violencia, pero no se complementaba con programas pilotos en las procuradurías para una pronta investigación y reacción ante este tipo de delitos, así como la formulación de planes y programas para la prevención social del delito.

Otro de los problemas identificados es que la estrategia no fue enfocada en los municipios más violentos, sino en aquellos que tienen la cifra bruta de homicidios más alta, que en muchas ocasiones solo refleja una cuestión poblacional y no una situación de violencia como tal. El resultado de aplicar la misma estrategia para municipios que no tienen un problema de violencia puede llevar a efectos de desorden institucional y derivar en una situación de violencia que antes no se tenía.

La estrategia en si no es mala, enfocarse en municipios y no regiones permite detectar y cuantificar mejor la situación de violencia, sin embargo, en el caso de lo anunciado por el presidente Peña Nieto pareciera que fue más una estrategia mediática que un pensado programa para el combate al delito y a los homicidios en particular.