Se legaliza el cannabis medicinal en México

El 29 de abril la Cámara de Diputados aprobó la reforma a la Ley General de Salud para permitir el uso medicinal del cannabis, descriminalizando así su siembra, cultivo y cosecha, siempre y cuando sea para fines médicos o científicos. Esta reforma fue posible gracias a la presión ejercida por padres de niños que sufren de enfermedades que pueden ser tratadas con productos derivados del cannabis.

El caso de la menor Graciela Elizalde es uno de los primeros de los que se tiene registro para el uso de medicamentos derivados del cannabis, a quien un juez le concedió un amparo para importar un fármaco elaborado con cannabidiol para tratar el síndrome de Lennox-Gestaut que causa ataques epilépticos.

El debate en torno a la legalización de cannabis, tanto para uso medicinal como recreativo, lleva consigo una preocupación respecto al efecto que ésta pudiese tener para la seguridad del país. No obstante, años de investigación sugieren que sus ventajas son amplias. Si bien, recientemente se aprobó esta reforma, aún no se conoce públicamente un modelo de implementación de la misma.

El caso de Uruguay y Estados Unidos

Uruguay tiene vigente desde el año 2013 una ley aprobada por el entonces-presidente José Mujica que regula el cultivo, distribución, venta y consumo del cannabis, lo que permite su producción en las siguientes condiciones: a) producción por parte del sector privado bajo control estatal; b) cultivo hogareño para autoconsumo; c) formación de clubes de siembra cooperativa y la venta en farmacias. Uno de los principales argumentos que sostienen esta ley es que su implementación sería eficiente para el combate al narcotráfico.

El 7 de marzo del 2017, durante el programa La Mañana de radio El Espectador, el Director Nacional de Policía de Uruguay declaró que en el 2016 en Uruguay se registraron “los más altos niveles de incautación históricos de marihuana.” De manera similar, la Brigada Antinarcóticos de Uruguay reportó que en 2016 la droga que más se incautó fue el cannabis, con una confiscación de 4.305 toneladas.

Esto último parece indicar que la descriminalización en si no es un problema, sino que existe un exceso de producción que no puede distribuirse por medios oficiales, por lo que termina siendo distribuida por medios ilícitos. Para el caso mexicano, la diputada del PAN, Rocío Matesanz Santamaría, expresó preocupaciones similares, ya que plantea que, aunque las reformas son viables, lo que se está haciendo es “cargarle todo el peso de las atribuciones a la Secretaría de Salud” expresando también dudas en si se podrá prevenir el cultivo indiscriminado de la planta en el país.

Para el caso de Estados Unidos, no hay evidencia conclusiva que indique que en los estados en el que su consumo está permitido, el uso de cannabis lleve a consumo de otras sustancias más peligrosas. Lo que sí se ha encontrado es que en estos estados se observa un decremento de casos de mortalidad relacionados con opioides, así como también un riesgo disminuido de accidentes automovilísticos causados por conducir bajo la influencia de sustancias.

En México -como se adelantó previamente- aún no existe un modelo de implementación del uso del cannabis con fines medicinales. No obstante, se espera que, una vez diseñado algún modelo de implementación, los implementadores de la reforma realicen distintos estudios sobre el impacto y las consecuencias de la aprobación de esta medida.