Jefe de campaña de Trump: ¿culpable o inocente?

Paul Manafort, el ex jefe de campaña del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se entregó a las autoridades, el pasado lunes 30 de octubre, para cumplir con la orden de arresto en su contra, cuya aprobación por parte de un gran jurado en Washington, se dio a conocer el viernes pasado. Los 12 cargos en su contra -los cuales incluirían fraude fiscal, de acuerdo con el Wall Street Journal-, son los primeros de la investigación conducida por el fiscal especial Robert Mueller del Departamento de Justicia, quien fue asignado para revisar la supuesta influencia rusa en los resultados de la elección a favor de Trump, es decir, si hubo coordinación entre el equipo electoral de Trump y Moscú para influir en las elecciones presidenciales.

Sería importante resaltar que, Manafort trabajó en la campaña presidencial de Trump de junio a agosto de 2016, antes de presentar su renuncia como consecuencia de los rumores que lo acusaban de haber recibido millones de dólares en pagos ilegales provenientes de un partido político ucraniano pro ruso -el “Partido de las Regiones”, el cual apoyaba al ex líder ucraniano, Viktor Yanukovich-. Adicionalmente, las autoridades también examinaron posibles cargos de lavado de dinero y otros delitos fiscales.

La reacción del presidente

En una primera instancia, Donald Trump se deslindó de las acusaciones formuladas en contra de su ex director de campaña, asegurando que las imputaciones son por hechos anteriores a su vínculo en 2016, e insistió sobre la necesidad de investigar a Hillary Clinton y al partido Demócrata.

Las declaraciones de Trump a través de la red social -Twitter- han sido hasta ahora la única reacción oficial por parte de la Casa Blanca a los primeros cargos presentados dentro de la investigación.

Un pasado obscuro

Aunque en esta ocasión las acusaciones sí conllevaron consecuencias importantes para Manafort, ésta no esta primera ocasión en la que el ex jefe de campaña de Trump se ha visto envuelto en escándalos públicos de esta clase. La controversia siempre ha sido una característica de este veterano republicano, incluso, en sus primeros años como consultor y lobista internacional.

Un ejemplo de esto es que, en los años ochenta, Paul Manafort testificó ante el Congreso de los Estados Unidos donde admitió haber utilizado sus influencias políticas para ganar millones de dólares en contratos provenientes de programas federales de viviendas de bajos recursos. Del mismo modo, en esa misma década, Manafort aconsejó al dictador filipino, Ferdinand Marcos, sobre cómo mejorar su imagen en Estados Unidos. Como consecuencia, el ex jefe de campaña del mandatario estadounidense supuestamente recibió 10 millones de dólares en efectivo del gobierno de Filipinas.

Adicionalmente, Manafort también fue relacionado con el Primer Ministro de las Bahamas, Lynden O. Pindling, en un momento en que la nación tenía supuestos vínculos con traficantes de drogas. No obstante, su compañía argumentó que el objetivo de su trabajo en la isla era lograr que la misma obtuviera más ayuda por parte del gobierno estadounidense para combatir el tráfico de drogas.

Las implicaciones para el gobierno de Donal Trump

A pesar de que las acusaciones hacia Paul Manafort son consecuencia de sus actuaciones de una década antes de que éste dirigiera la campaña estadounidense y no está relacionada con la labor de asesoría del mismo a Donald Trump, sí representa un problema grave para el presidente. La investigación sitúa a una pieza clave del equipo electoral en el centro de múltiples delitos relacionados con una persona afín a Vladimir Putin, lo que lo hace vulnerable a posibles presiones o chantajes.

Más aun, es verdad que, el actual presidente podría tener de que preocuparse, debido a que la investigación del fiscal especial también cubre las finanzas y negocios familiares de Trump. Del mismo modo, Mueller busca determinar si el mandatario incurrió en obstrucción de la justicia al despedir al entonces director del FBI, James Comey -quien lideraba las averiguaciones sobre el caso ruso-, en mayo.