Prospectiva electoral 2017: los retos del PRI en Coahuila

En junio de 2017 habrá elecciones en cuatro estados de la República Mexicana: Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz; en los tres primeros se llevarán a cabo elecciones para la renovación del Ejecutivo, coahuilenses y nayaritas también renovarán ayuntamientos y congresos locales, mientras que en Veracruz se elegirán las cabezas de 212 ayuntamientos.

Estas elecciones convocan a un total de 19.391 millones de ciudadanos; 23.2% del total del padrón del país, con 11.023 millones en el Estado de México, 5.582 millones en Veracruz, 1.992 millones en Coahuila y 793,543 votantes en Nayarit. Los procesos electorales se dan en un complicado escenario nacional, enmarcado en una crisis de credibilidad del Ejecutivo Federal, problemas de gobernabilidad, así como una posible recesión económica que señala al Partido Revolucionario Institucional (PRI), en el poder como responsable.

Actualmente el PRI es la principal fuerza política en estos estados:

  • En el Estado de México el actual gobernador priista Eruviel Ávila ganó con 61.97% de los votos, una diferencia de 41.01%, con respecto a su más cercano rival; en
  • En Veracruz, 43% de los municipios son controlados por este instituto político. En Coahuila, el actual gobernador priista Rubén Moreira ganó con 60.10% de los votos, el partido controla 80% de los ayuntamientos y logró ganar la totalidad de los diputados locales de mayoría relativa.
  • En el caso de Nayarit, el actual gobernador Roberto Sandoval Castañeda, obtuvo la gubernatura con 45.74% de los votos, un margen menor a la obtenida por sus contrapartes del Estado de México y Coahuila. Aquí, el PRI no logró retener Tepic, pero si controla el Congreso del estado y la mayoría de los ayuntamientos.

Es por ello que B Analytics se dio a la tarea de realizar la prospectiva electoral de 2017, con una serie de cuatro documentos que explican los retos del PRI, que mantiene el poder en cada uno de los estados a tratar, en el contexto de la situación política nacional y las características peculiares de la configuración política local. Este es el segundo de ellos:

Coahuila

En el verano, el estado tendrá elecciones para elegir al nuevo jefe del Ejecutivo, quien entrará como relevo después de 12 años de gobierno de los hermanos Humberto y Rubén Moreira Valdés. El proceso electoral también servirá para renovar las administraciones de 37 ayuntamientos y 25 diputaciones locales, 16 de mayoría relativa y nueve de representación proporcional.

A pesar de una fuerte competencia bipartidista entre el PRI y el PAN, el primero ha mantenido, hasta el momento, el control de la entidad y nunca ha perdido una elección para gobernador.

En las elecciones de 2011, el actual gobernador Rubén Moreira logró ganar con 60.10% de los votos, 24.92% de ventaja frente al segundo lugar, el candidato del PAN, Guillermo Anaya Llamas. El PRI, en coalición PVEM, PANAL, Partido Socialdemócrata Independiente y Partido Primero Coahuila, controla 20 de los 25 escaños del Congreso local. De la misma forma, la alianza entre el tricolor con el PVEM, tiene la administración de 78.37% de los municipios del estado, incluyendo Torreón.

Como rasgo distintivo, el proceso electoral de Coahuila en 2017 estará marcado por la proliferación de candidaturas, situación que se prevé significativa hacia la posible alternancia política. Y es que, al momento, son al menos 12 personas, las que mediáticamente, han anunciado su intención de lanzarse como potenciales candidatos a la gubernatura.

El PAN ya tiene definidos a dos precandidatos: el ex diputado federal Guillermo Anaya Llamas y el senador con licencia Luis Fernando Salazar. Es ciertamente el primero, candidato también en 2011, quien se considera el más competitivo, y quizás el único que podría presentar la oportunidad de alternancia en la entidad.

El candidato del PRI podría definirse entre la senadora con licencia Hilda Flores Escalera y el presidente municipal con licencia de Torreón Miguel Ángel Riquelme Solís. Información disponible sostiene que sería este último aquel mejor evaluado por el electorado potencial. Incluso, de enfrentarse contra el panista Anaya Llamas, podría resultar victorioso con una ventaja de hasta 10 puntos porcentuales.

Aun así, el PRI no tiene un camino fácil que le asegure la gubernatura coahuilense. Vale la pena recordar que, en 2013, el PAN, con Isidro López, arrancó al PRI la Presidencia Municipal de Saltillo (capital del estado), lo que se leyó como indicio de la pérdida de predominancia del tricolor en la entidad.

Los escándalos de corrupción y presuntos vínculos de los Moreira con grupos de la delincuencia organizada, serán el principal factor que jugara en contra del PRI en las elecciones de Coahuila de 2017. El PRI podría aumentar sus probabilidades de permanencia, si es que designa a un candidato ajeno al grupo político de los Moreira, situación que se estima muy poco probable.

Si el PRI logra ganar las elecciones de Coahuila lo más probable es que su triunfo se vea mermado por un congreso local con un mayor número de diputados opositores y ciudades importantes que caen en manos de la oposición.

Con 15 partidos políticos registrados con derecho a aparecer en la boleta, el PRI podría sobreponerse al descrédito y dispersar el voto opositor entre varios contendientes, lo que le ayudaría a mantener la gubernatura. Si es que el PRI logra ganar las elecciones a gobernador de Coahuila, lo más probable es que su triunfo se vea mermado por un congreso local con un mayor número de diputados opositores y, posiblemente también un mayor número de municipios gobernados por otros partidos.