Reportan desaparición de ex alcalde de Múgica, Michoacán

Casimiro Quezada Casillas, quien fuera presidente municipal de Múgica en el periodo de 2012-2015, se encuentra desaparecido, confirmó la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), dependencia estatal que aseguró que el hecho está reportado desde el pasado sábado 1 de octubre. 

Quezada Casillas, fue visto por última vez el martes pasado, alrededor de las 23:00 horas, luego de salir de un restaurante  de nombre ‘La Curva’ ubicado en la carretera libre Cuatro Caminos-Lombardía de acuerdo con un documento de la Fiscalía Especializada de Personas Desaparecidas.

A cuatro días de la desaparición del ex presidente municipal de extracción priista, las autoridades de la Procuraduría de Justicia en el estado hallaron su vehículo Volkswagen, tipo Jetta, color gris con placas de Michoacán, en el que no se encontraron personas en su interior y que fue abandonado en la colonia Independencia, localizada sobre la salida de Uruapan.

Por su parte, el Partido Revolucionario Institucional no se ha pronunciado al respecto de la desaparición de su miembro, a través del área de comunicación social, han referido que esperarán hasta que se compruebe “cualquier situación” y a que fluya la información sobre el tema.

Uno de muchos

La desaparición de Quezada Casillas es un atentado de muchos en contra de alcaldes de la misma entidad en la última década. Michoacán es uno de los estados con más homicidios y secuestros de alcaldes y exalcaldes en México desde que comenzó la guerra contra el narcotráfico en 2006. Tales niveles de violencia en Michoacán son explicados por la presencia importante de la delincuencia organizada en el estado, la multiplicación de los grupos delictivos a nivel local y la baja probabilidad de los criminales de ser procesados.

Hasta el momento no se ha identificado a los victimarios del ex presidente municipal. En algunas zonas del país, como en Michoacán, hay tantos homicidios que es muy difícil detectar el motivo de cualquiera de ellos. Dada la baja probabilidad de los criminales ser procesados, los incentivos para cometer un acto en contra de un personaje político que cuente con alto poder adquisitivo son altos. En la última década, con el contexto de alta inseguridad nacional y la multiplicación de organizaciones criminales, la violencia política puede hacerse pasar por violencia generada por el crimen organizado.

Desde que el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa empezó la llamada Guerra contra las Drogas, el 6 de diciembre de 2006, son 83 los alcaldes y ex alcaldes que han sido víctimas de atentados o han sido ejecutados. Y es que a raíz de la estrategia de descabezar a los principales grupos delictivos, la delincuencia organizada se ha hecho más local. La estrategia del Gobierno Federal de inhabilitar a las grandes organizaciones del narcotráfico, ha promovido su atomización. Este hecho ha derivado un ambiente complejo de bandas pequeñas que operan el tráfico de drogas, así como otras actividades delictivas entre las que destacan: la extorsión, el secuestro, y el robo.

La desaparición de del ex edil  vislumbra la profunda influencia del crimen organizado en la vida pública mexicana.  La corrupción gubernamental y la filtración de informes de inteligencia a los capos del narcotráfico en la entidad son dos de los principales problemas que enfrenta el gobierno de Michoacán en el combate al trasiego de narcóticos.

Actualmente, la tarea de investigar los homicidios de alcaldes se deja a las procuradurías estatales. Actualmente,  los asesinos de un alcalde tienen una probabilidad baja, y muy cercana a la de cualquier homicida, de ser capturados. En México, uno de cada cinco homicidios conduce a una detención, en términos de economía de delito encontramos que los incentivos para llevarlo a cabo no han sufrido reducciones significativas. La eficacia de la política de disminuir los atentados en contra de gobernantes y ex gobernantes en la entidad dependerá en gran medida no sólo de las labores de inteligencia y en las capacidades con las que cuente el estado, sino de la voluntad política y del combate a la corrupción institucional.