El ejército como principal activo y amenaza de Maduro

La oposición venezolana reunió el miércoles 19 de abril a más de 100 mil ciudadanos en Caracas para marchar contra el gobierno de Nicolás Maduro. Como respuesta, la noche anterior a la manifestación, Maduro implementó un operativo militar, civil y policial para “detener el golpe de Estado”, sosteniendo que éste fue auspiciado por la oposición y por Estados Unidos.

La gran incógnita en torno a la crisis política que acecha a Venezuela es cuánto tiempo más podrá aguantar el gobierno de Maduro al frente del país. Algunos especulan que éste puede ser un caso similar al de Cuba, en donde Fidel Castro gobernó por varias décadas; mientras que otros afirman que su administración pronto llegará a su fin.

Cabe destacar que el factor principal para que un gobierno opere como una dictadura duradera es el control que éste pueda tener sobre sus fuerzas armadas, como en su momento lo tuvieron la URSS, China, Corea del Norte, Congo o Cuba. No cabe duda de que el ejército venezolano está suficientemente bien equipado para poder lidiar con manifestantes violentos, pues éste está catalogado como uno de los ejércitos más potentes de Latinoamérica.  Sin embargo, existe la interrogante de qué tanto control real tiene Maduro sobre las fuerzas armadas.

Los ejércitos pueden ser entendidos como micro sociedades, con sus propios intereses y agendas; no obstante, éstos también se encuentran inmersos en la realidad social de sus respectivos países. Para el caso de Venezuela, se esperaría que, Maduro, al no contar con el apoyo de la sociedad, sería cuestionable que sí lo tuviese por parte del ejército. Entonces, ¿qué explica el control que Maduro tiene del ejército?

La primera explicación es el grado de institucionalidad al que responde el ejército venezolano. Si bien, Maduro no cuenta con el apoyo popular, el ejército sí responde a una autoridad legalmente constituida y la cual fue electa democráticamente. La segunda explicación se refiere a la cohesión que Maduro ha logrado con el ejército, al menos con los altos mandos. Se estima que los altos mandos del ejército venezolano han sido más beneficiados por el régimen que aquellos de menor rango. Lo que -sin duda alguna- podría explicar los distintos niveles de lealtad de las fuerzas armadas venezolanas.

La cuestión clave para responder cuándo habrá una implosión al interior del régimen de Maduro, parece ser que depende de la lealtad de sus tropas.  Dicho lo anterior, se estima que los altos mandos estarán con él: la vida de los elementos de alto rango ha cambiado, el ejército para estos individuos ha resultado en un incremento del nivel de vida y posiblemente con un nuevo régimen no tendrían los mismos beneficios económicos. Las fuerzas de menor rango, ocupadas por la gran mayoría de elementos enlistados vive una situación distinta, y de no aguantar la crisis nacional puede haber un momento de ebullición.

La crisis que vive el presidente Nicolás Maduro en Venezuela plantea distintas interrogantes sobre la posibilidad de mantenerse en el poder. Las principales críticas vienen de la oposición, apoyadas por su líder simbólico Henrique Capriles y de gran parte de la sociedad, y éstas son de corte económico. A pesar de tener las mayores reservas de crudo en el mundo, Venezuela vive una profunda crisis económica y alimentaria que viene precedida de una gestión juzgada como irresponsable, de gastos excesivos, de asignación de recursos ineficiente y de altos niveles corrupción.

Paralelamente, la oposición política venezolana ha ganado adeptos, en particular, Capriles, candidato a la presidencia de la República en dos ocasiones, ha tomado mucha fuerza en tiempos recientes. Sin embargo, la fuerza opositora no termina de tener la capacidad de vencer a Maduro, quien hasta el momento cuenta con el apoyo del ejército. Por lo tanto, aunque el gobierno enfrente una crisis de legitimidad, éste no ha caído.

Las presiones hacia Maduro vienen por distintos frentes, la mayoría de los países dentro de la OEA se han manifestado y han criticado e invitado a Maduro a restablecer la democracia en Venezuela, aunque Maduro ha demostrado no respetar las peticiones de los órganos internacionales.

Hasta el momento no se vislumbra una intervención externa clara en apoyo a la sociedad venezolana que está sufriendo una crisis político-económica como no se había visto en mucho tiempo en Latinoamérica. La oposición política venezolana tiene por armas: el apoyo de la sociedad civil en las calles, la presión internacional, el deterioro de la reputación del gobierno de Maduro, y posiblemente menores niveles lealtad del ejército de Venezuela hacia el régimen ante el complicado panorama.

MBA Eric Alencaster Sámano