La posibilidad de un conflicto armado entre Estados Unidos y Corea del Norte

Es una incógnita hasta donde puede escalar el conflicto nuclear entre Corea del Norte y Estados Unidos. Hasta ahora, la tónica es parecida a la Guerra Fría donde ambas naciones – tanto Estados Unidos como Corea del Norte – buscan amedrentar a su adversario al mostrar su poderío bélico. En el mes de abril, Estados Unidos hizo pública una grabación de los ejercicios militares realizados por la Fuerza Aérea en su base de Kadena en Okinawa, Japón, y el régimen norcoreano reunió unidades militares para dar una demostración de fuerza en el aniversario 105 del nacimiento de Kim Il-Sung, fundador de Corea del Norte.

El gobierno de Trump ya expresó en diferentes medios el hilo conductor de su estrategia con Corea del Norte: “Máxima presión y compromiso”. La vía diplomática, utilizada por su antecesor Barack Obama, pasa a un segundo término y el enfoque por ahora estará en la coerción. El objetivo central de esta estrategia es la desnuclearización de Corea del Norte según lo han expresado funcionarios del presente gobierno, pues el aumento del arsenal atómico de los norcoreanos implicaría la aceptación estadounidense de Corea del Norte como una potencia nuclear. Para esta tarea, los asesores de Trump ya han ponderado cómo hacer que Corea del Norte abandone su programa nuclear, incluyendo operaciones militares y el derrocamiento de la dictadura comunista.

Por otra parte, Corea del Norte es una nación atípica, a diferencia de China o Rusia que juegan mucho con el amague (o bluff) y buscan agotar las instancias diplomáticas antes de optar por un conflicto bélico. En su papel, los norcoreanos comandados por Kim Jong-un muestran un perfil distinto y actúan de forma más agresiva.  A pesar de que Estados Unidos actualmente no tiene rival militar, distintos analistas apuntan que Jong-un se siente amenazado y considera a las armas nucleares como el único medio de disuasión efectivo de los enemigos exteriores, especialmente con respecto a Estados Unidos.

La combinación del enfoque de presión estadounidense y las particularidades de la política exterior norcoreana hacen pensar en la factibilidad de que se detone un conflicto armado y es posible que éste ocurra durante el primer año de la administración Trump.  El mensaje que busca emitir Trump es que no tendrá paciencia y el gobierno norcoreano, a pesar de que su poderío militar sea mucho menor al estadounidense, se muestra reacio a utilizar la vía diplomática en la resolución de este conflicto.

 

MBA Eric Alencaster Sámano