MORENA y el sistema político corrupto.

El 24 de abril el periódico El Universal reveló un video donde la candidata de MORENA a la alcaldía del municipio veracruzano de Las Choapas, Eva Cadena se ve recibiendo dinero de una mujer y cuyo destino final, según el mismo video, es Andrés Manuel López Obrador (AMLO). El propósito era concretar una cita para que el líder de MORENA conociera las problemáticas de empresarios de la región y la candidata sería el vínculo con AMLO.

La situación provocó que MORENA tomara cartas en el asunto, lo que implicó que a Eva Cadena le fuera retirada la candidatura a la alcaldía,  y afirmó que se haría una investigación de lo sucedido; horas más tarde  AMLO habló en un video por redes sociales de lo sucedido y afirmó que a Eva Cadena la engañaron y que quien está detrás de las filtraciones y de la grabación del video es el gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares y el secretario de gobernación Miguel Ángel Osorio Chong. Por otra parte, la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales (FEPADE) abrió una investigación contra Eva Cadena por posibles delitos electorales que se pueden presumir de la grabación.

La situación es preocupante porque la legislación mexicana solo acepta financiamiento privado al partido o candidatos, pero en este caso AMLO no es candidato y el video afirma que el dinero era exclusivo para él. De igual manera empaña la imagen de MORENA que se ha presentado ante el electorado como un partido político más cercano a la ciudadanía y ajeno a los intereses de los empresarios corruptos y las prácticas clientelares y de compadrazgo político.

El caso evidencia dos cosas, la primera es que el sistema político mexicano está lejos de dejar las prácticas clientelares que lo caracterizan y la segunda es que la guerra sucia de las elecciones generales de 2018 ya comenzó. La razón de atacar a MORENA es que es visto como el partido “diferente” entre los ciudadanos y una nueva opción a la política de los partidos políticos tradicionales, lo que lo coloca como uno de los partidos favoritos de ganar las elecciones del Estado de México y las elecciones de 2018.

Seguramente éste no será el único caso de filtraciones de malas prácticas electorales de MORENA u otros partidos políticos y nota la poca efectividad de la ley electoral y de las instituciones del estado mexicano para evitar prácticas alejadas de estándares democráticos mínimos en una contienda electoral.

El principal problema de este caso es que convierte a las elecciones en un lugar donde los ciudadanos van a elegir al partido menos corrupto, en lugar de elegir al candidato que les ofrece las mejores políticas públicas. Este tipo de escándalos además de dar a conocer la corrupción del sistema político, también atrofia los procesos electorales como un lugar para contrastar ideas.

El caso es un indicio de cómo será el proceso electoral de 2018 ante un PRI que no quiere perder la presidencia, un PAN que quiere regresar a Los Pinos y un López Obrador que sabe que tiene muchas posibilidades de llegar a la presidencia.  En esta guerra sucia entre partidos y políticos, el que sale perjudicado es el ciudadano que termina por desviar su voto para elegir al menos corrupto y no el de las mejores propuestas e ideas.