La primera Carta Magna de la CDMX

Con 74 votos a favor y uno en contra, la Asamblea Constituyente aprobó, el 26 de enero, los artículos 71 y 72 de la Constitución Política de la Ciudad de México. Con el primero se aprueba la figura de juicio político a todos los funcionarios de elección popular, magistrados, integrantes del Consejo de la Judicatura y servidores públicos, que hayan sido nombrados o ratificados por el Congreso, mismo que procederá con su sustitución si esto es aprobado por dos terceras partes del mismo. Además, ya no habrá necesidad de llevar a cabo un proceso de “desafuero”, dado que el artículo 72, numeral 2, también aprobado, elimina el fuero a los servidores públicos de la capital del país.

La adopción de estas medidas, que responden en parte a los reclamos sociales por abusos de servidores públicos al amparo del fuero constitucional (particularmente en temas de corrupción y desvío de recursos) durante el desempeño de sus funciones, sigue la inercia en materia anticorrupción de estados como Jalisco o Querétaro, que en 2016 eliminaron la figura de fuero político a servidores públicos en sus legislaciones locales.

En la penúltima sesión de la Asamblea Constituyente, el 30 de enero, fueron descartados varios temas del “itacate legislativo”, entendido como el paquete de 18 propuestas enviado a la “congeladora” de las Comisiones por contener temas álgidos y de difícil consenso, y que incluyen la voluntad anticipada, el derecho al agua como bien público, el ingreso básico universal, la progresividad fiscal y la no penalización del aborto, vinculado a derecho a una vida digna.

Los artículos transitorios sobre las restricciones al sector inmobiliario, de acuerdo con fuentes abiertas, se presumen como aquellos últimos a definir antes de presentar los trabajos terminados el 31 de enero, fecha que se tiene previsto se entregue el proyecto. Sobre estos destacan los mecanismos para que los megaproyectos no expulsen a los residentes de la zona, evitar la especulación en los cambios de uso de suelo y la determinación de gravámenes para propiedades ociosas.

Tal como es presentado en su portal, el proyecto de Constitución de la Ciudad de México, tiene entre sus artículos más representativos (ya aprobados) el reconocimiento de la naturaleza intercultural, pluriétnica, plurilingüe y pluricultural de la capital, el derecho a la autodeterminación personal y con ello a una muerte digna, el derecho a la buena administración pública, el derecho al deporte, el derecho al cuidado, los derechos de la comunidad LGBTTTI, entre los que se encuentra el de matrimonio igualitario, así como el de los afrodescendientes.

También destaca la gestión sustentable del agua, el uso terapéutico y medicinal de la marihuana, el reconocimiento de la CDMX como ciudad global, el cambio de la forma de gobierno de las demarcaciones territoriales de delegaciones a alcaldías y la conformación de cabildos, la inclusión de candidatos independientes a cargos de elección popular y elevar a nivel constitucional el establecimiento de policías ciudadanas de proximidad y de investigación.

Hasta el momento, no se prevé un aplazamiento a la entrega del proyecto constitucional, lo que sugiere que, de acuerdo con lo establecido la nueva Carta Magna de la CDMX será publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el próximo 5 de febrero.

A pesar de considerarse el mejor documento posible, que contó con la participación de las principales fuerzas y actores políticos de la Ciudad de México, pesan sobre el proyecto de Constitución fuertes críticas sobre la disparidad que mantiene entre derechos (muchos) y obligaciones (pocas), así como la falta de inclusión de mecanismos que ayuden a sostener financieramente tanto unas como las otras.

Existen también cuestionamientos que señalan futuros problemas por otorgar poderes a los vecinos por encima del bien de la Ciudad en general, así como insuficientes las regulaciones dispuestas que auguren una mayor sustentabilidad y cuidado del medio ambiente. A ello habría que agregar los reclamos de la Iglesia Católica, cuyos líderes, llegaron a catalogar como un “bodrio” si es que mantenía el derecho al aborto, mismo que se conserva.

El proyecto de Constitución de la CDMX tiene un marcado carácter progresista, mismo que se llevó a cabo en un proceso considerado plural que reafirma el interés de mantener la tendencia modernizadora en la capital, particularmente en temas sociales, pero que aún le queda pendiente por resolver asuntos fundamentales como el combate efectivo de la pobreza, el boom inmobiliario y sus consecuencias directas sobre planeación urbana y presiones sobre los servicios públicos, mejoras significativas en la movilidad, entre otras.

Es así como hoy concluye el proceso de análisis, discusión y aprobación de 71 artículos del texto final de la Constitución Política de la capital del país, que se ajustan al contexto político y social no sólo de espacio urbano al que regirá, sino de la situación nacional por la que atraviesa el país. Queda por ver las dificultades y los aciertos, de primera mano, en su próxima implementación y la alineación de poderes que lo harán posible.