Las divisiones en la izquierda mexicana

Frente a más de 20 mil personas reunidas en la plaza principal en Nezahualcóyotl, el candidato perredista a la gubernatura del Estado de México, Juan Zepeda, anunció que no declinará a favor de la candidata de Morena, Delfina Gómez. El anuncio fue dirigido al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), el cual había fijado un plazo a los dirigentes del PRD para que tomaran la decisión de declinar a favor de la aspirante de Morena.

El dirigente nacional de Morena ha insistido en que el PRD, al igual que los otros partidos de izquierda – el Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano – deben declinar a favor de la candidata de su partido, debido a que son momentos decisivos y requiere de la unidad de las izquierdas.

López Obrador argumenta que en el caso contrario los partidos estarían ayudando al Partido Revolucionario Institucional (PRI) a ganar las elecciones. Adicionalmente, el político tabasqueño ha mencionado que debe haber unidad, no sólo en las elecciones del Estado de México, sino también en las próximas elecciones estatales en Coahuila, Nayarit y Veracruz, de esta forma mantener la unidad para las elecciones presidenciales de 2018 y así, resultar triunfadores.

A pesar de esto, el candidato del PRD mencionó que la estrategia del dirigente nacional de Morena es profundamente ineficiente y ha fallado en cada una de las elecciones gubernamentales en las que la ha utilizado. También resaltó que las derrotas electorales de López Obrador no sólo son consecuencia de la corrupción del gobierno, sino de una “mala estrategia de victimización pero sobre todo, de que no ha sido capaz de presentar una alternativa de gobierno viable”. Finalmente, el representante del PRD aseguró que AMLO es incapaz de ganar la elección a gobernador y aún menos la Presidencia de la República.

La izquierda mexicana

La izquierda mexicana gobierna y ha gobernado varios estados de la República y su presencia en el Congreso ha dejado de ser testimonial y se ha visto reflejada en una serie de diagnósticos, propuestas e iniciativas.

No obstante, la izquierda en México es una izquierda autoritaria, incipiente, desorganizada y dividida. Por un lado, su divisionismo crónico, en el cual se acusan mutuamente de manera constante, aunado a la falta de una estrategia común coordinada, han afectado tanto su discurso, como sus acciones. Por otro lado, predomina una cultura populista que está profundamente arraigada en la izquierda.

La izquierda mexicana no ha logrado dominar en el escenario político del país, debido a que insiste en utilizar un discurso viejo y hasta cierto punto conservador. Los objetivos principales de la izquierda deberían ser, por una parte, el de construir instituciones responsables ante la sociedad, que al mismo tiempo sean funcionales y eficientes; y por otra, desarrollar una agenda basada en la cohesión social, el Estado de derecho, la disminución de las enormes desigualdades sociales y el déficit de la ciudadanía.

Sin embargo, es necesario resaltar que la izquierda ha dejado de ser una opción política marginada. Es cierto que, gobierna varios estados, tiene una plaza firme en la Ciudad de México y conserva una base electoral. Por lo mismo, es indudable que tiene un asiento institucional firme.

La oportunidad de la alternancia

La elección de gobernador en el Estado de México es clave para abrir un camino a la alternancia en esa entidad y al mismo tiempo, este cambio podría implicar la llegada de un candidato de izquierda a la carrera presidencial en el 2018.

La candidata de Morena, Delfina Gómez, ha mostrado ser lo suficientemente competitiva para ganarle al PRI. Pese a esto, la victoria aún no es segura. La división que existe dentro de las izquierdas podría representar un obstáculo para que ésta llegue al gobierno. De este modo, sería necesario que las izquierdas sociales y partidistas abrieran un diálogo con el objetivo de proponer una candidatura común.

Es verdad que, en un inicio el candidato del PRD abrió la posibilidad de realizar una coalición de las izquierdas para lograr la alternancia en el Estado de México. Pese a ello, el líder de Morena lo rechazó y decidió lanzar a su propia candidata. Y ahora que López Obrador se ha dado cuenta que las posibilidades de alcanzar la victoria en la entidad son limitadas sin la coalición, pretende obligar a los otros partidos a realizarla bajo sus propios términos.

Por consiguiente, el dirigente nacional de Morena tendría que reflexionar cuáles son sus posibilidades de llegar a la silla presidencial sin la necesidad de una coalición de las izquierdas. Y en todo caso, si la mejor opción fuera que las izquierdas se unieran para la elección presidencial – como mencionó Zepeda – el líder tendría que modificar su estrategia a una más amplia y que incluya un mayor número de propuestas y abrir un diálogo inclusivo y respetuoso, que resulte en un plan viable para un auténtico polo de izquierda que presente una alternativa pragmática y ganadora.