Las fuerzas políticas pensando en 2018

Fuentes de información abierta acusan que aproximadamente 90 millones de ciudadanos mexicanos podrán votar en las elecciones de 2018. De repetirse la tasa de participación electoral de las elecciones de 2012 (63.08%), aproximadamente 56 millones de votos se harían efectivos.

En los últimos años, los principales partidos políticos tradicionales (PRI, PAN, PRD) han mostrado un voto duro, nada fácil de arrebatar.  El voto duro del PRI ha probado ser de aproximadamente 10 millones de votos, aunque si se contemplan a sus tradicionales partidos aliados, se especula que dicha cifra es de 14 millones. El voto duro del PAN es cercano a los 8 millones, y el de la izquierda como propuesta política en conjunto es de cerca de 10 millones de votos.  El total del voto duro para las elecciones presidenciales es de 32 millones de votos.

La contienda del 3 de junio de 2018 estaría centrada en el voto no duro de aproximadamente 24 millones de electores restantes, que representarían alrededor de 43% de los votos. El equipo de B Analytics preparó el presente documento de análisis de los partidos políticos más representativos de México y de los candidatos independientes potenciales a contender en las próximas elecciones presidenciales.

PAN

La opinión pública y distintas encuestas de intención de voto concentran la atención en tres posibles candidatos del Partido Acción Nacional: el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, el dirigente nacional del partido, Ricardo Anaya, y la ex primera dama Margarita Zavala. De éstos, Zavala es quien cuenta con mayor popularidad dentro de la sociedad civil, Anaya, es quien más fuerza tiene dentro del partido, y Moreno Valle aparece como el más rezagado de los tres.

Al día de hoy, se especula que, si el PAN gana la gubernatura del Estado de México, Anaya resultaría automáticamente electo, al ser la victoria electoral más importante en la historia del partido con excepción de la consecución de la presidencia nacional en dos ocasiones (2000-2006 y 2006-2012). Esta vía luce complicada para Anaya pues la candidata del PAN ha perdido terreno en favor de Delfina Gómez Álvarez, candidata a la gubernatura por Morena, quien ha aprovechado el arrastre Andrés Manuel López Obrador para sumar adeptos a su causa.

Históricamente, la designación de candidatos en el PAN se da por votación dentro de la militancia del partido, cuyo padrón es de aproximadamente 500,000 miembros.  En agosto, el padrón de militantes será actualizado en su totalidad de cara a la presidencia en 2018, se espera que la composición del padrón será la determinante del proceso de selección interna de candidato del partido.

Aunque la designación del candidato del blanquiazul es delegada a la Comisión Nacional de Elecciones del PAN, ésta tiene como prioridad inmediata los cuatro procesos electorales programados en 2017: las gubernaturas del Estado de México, Nayarit y Coahuila. El PAN ya ha designado a los candidatos a dichas gubernaturas que buscará ocupar y posteriormente se tomará la decisión dentro del partido de quien busque la Presidencia en 2018.

PRI

Las posibilidades de ganar las elecciones presidenciales de 2018 son menores que para sus tres más importantes rivales (PAN, PRD y MORENA)  por el descontento popular atribuible a los constantes escándalos de  corrupción por parte de funcionarios del Gobierno Federal, las acciones  impopulares de gobierno del titular del Ejecutivo Federal como los “gasolinazos”, la impunidad con la que operan gobernadores y ex gobernadores del PRI, destacando los casos del  recientemente aprehendido Javier Duarte, y finalmente porque el partido continúa sin contar con un candidato bien posicionado al interior del partido.

La popularidad del tricolor ha ido en declive desde el primer año de la administración de Peña Nieto. El “nuevo PRI,” como lo denominan sus partidarios, estaba listo para regresar al poder después de dos administraciones del PAN. En Chihuahua, Tamaulipas, Veracruz, Nuevo León y Quintana Roo el endeudamiento, la inseguridad y la corrupción en administraciones priistas han sido castigados por la ciudadanía y la opinión pública.

En este sentido, el desgaste del PRI se presenció en algunas derrotas durante los procesos electorales locales de 2016 cuando el PRI gobernó el menor número de entidades federativas en su historia: a partir de 2017, el PRI gobierna en 15 entidades, mientras el PAN lo hace en 10, el PRD en 5, el Partido Verde en 1 y un independiente en otra entidad.

Algunos de los perfiles que se han mencionado como posibles candidatos son Miguel Ángel Osorio Chong, actual secretario de Gobernación, José Antonio Meade, quien funge como secretario de Hacienda y Crédito Público, Eruviel Ávila, gobernador saliente del Estado de México, Luis Videgaray Caso, secretario de Relaciones Exteriores e Ivonne Ortega, diputada federal con licencia. De estos, Osorio Chong, es el mejor posicionado al interior del partido.

El equipo de análisis de B Analytics estimó en el documento “Los presidenciables del tricolor” publicado en enero de 2017 que para que el PRI aumente considerablemente sus posibilidades de hacerse con las próximas elecciones presidenciales requiere atender con urgencia cuatro temas: 1) mejorar los niveles de aprobación del presidente Peña Nieto; 2) hacer frente a los escándalos de corrupción de sus agremiados, principalmente en los gobiernos estatales; 3) presentar una plataforma atractiva al electorado en materia económica, seguridad, desarrollo social y educación; 4) mostrar una postura clara sobre la relación con Estados Unidos.

Morena

En el próximo año se espera que sea la primera ocasión que Morena contienda en unas elecciones presidenciales. Todo parece indicar que Andrés Manuel López Obrador, fundador de dicho partido, será candidato a la presidencia en 2018. Se estima que de buscar la presidencia, Andrés Manuel López Obrador -en campaña- apostará al voto ciudadano, no aliancista y se venderá como la única opción partidista en contra del status quo.

La popularidad de López Obrador suele ir a la inversa de los índices de aprobación de Enrique Peña Nieto por representar un posicionamiento diametralmente distinto, en lo particular, en relación con las reformas estructurales impulsadas por el actual mandatario priista. El líder de Morena se ha pronunciado en más de una ocasión en contra de la privatización de Pemex, y su discurso se escucha con mayor fuerza con las crisis institucionales o económicas que ha experimentado el gobierno en turno.

El curso que tome la economía mexicana en los próximos meses será vital para las aspiraciones políticas de Morena como propuesta política. El más beneficiado de las medidas impopulares conocidas como “el gasolinazo” implementadas por el PRI en el contexto de la reforma energética fue Morena, que en diciembre 2016, gozaba de 22% de las preferencias electorales, y para enero de 2017 logró subir hasta 27%, pasando a ser la primera fuerza política de México.

La desintegración del PRD suma votos potenciales para Morena. El caso más reciente y emblemático de cuadros del PRD  que apoyan a AMLO es el de Miguel Ángel Barbosa, senador de la República y ex coordinador de la fracción parlamentaria del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el Senado, quien anunció su renuncia al PRD después de 23 años de militancia y apoya la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

No existe un argumento simplista que explique por qué AMLO sigue teniendo tanta fuerza en la política nacional. Su discurso ha sido bien recibido entre los extractos socioeconómicos más bajos cuando predica la idea de la necesidad de una nueva repartición. Y es que, López Obrador representa, entre otras cosas, la decepción en México por la aplicación de políticas en favor de la economía de liberalización de mercado respaldadas por Washington y se presenta como una opción distinta a la clase política tradicional.

PRD

El panorama del PRD de cara a las elecciones presidenciales de 2018 no es el más prometedor. En 2016 bajó en las preferencias electorales hasta posicionarse como la cuarta fuerza política del país, detrás del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), partido con menos tres años de formación. Una encuesta de intención de voto del periódico Reforma de enero de 2017 puso al PRD con 10% de intención de intención de voto, por detrás de Morena con 27%, el PAN con 24%, y el PRI con 17%.

El político mejor posicionado de cara a buscar la presidencia y quien ha mostrado su deseo de contender, es Miguel Ángel Mancera, actual Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. También se rumoran como posibles candidatos a su antecesor, Marcelo Ebrard, Andrés Manuel López Obrador, en una improbable alianza PRD-Morena, además de Graco Ramírez, gobernador de Morelos desde 2012, y Silvano Aureoles Conejo, gobernador de Michoacán desde 2015.

La situación del PRD es atípica, pues Mancera, el candidato mejor posicionado de cara a las elecciones presidenciales de 2018, no es miembro activo del partido postulante, eso abre la posibilidad de que represente a un partido distinto o que lo haga como independiente.

De ser este el caso, Aureoles, quien milita en el partido, aparece como la segunda mejor opción como candidato presidencial del PRD para 2018. Ello, sin tomar en cuenta el desgaste mediático en el que podría incurrir si se siguen cuestionando su incapacidad para frenar la violencia en Michoacán, además de las constantes acusaciones de pagos a la prensa local para su difusión personal.

El PRD se encuentra en decadencia por tres razones fundamentales: la primera es el apoyo que dio a varias de las reformas estructurales del presidente Enrique Peña Nieto y que hoy distan de tener el apoyo entre la población mexicana; la segunda es la baja aprobación que tiene la figura del Jefe de Gobierno capitalino, Miguel Ángel Mancera, cuyo gobierno representa el principal pilar de apoyo de la estructura nacional del PRD; la tercera fueron las alianzas que fraguaron con su enemigo ideológico, el PAN, como parte de una postura política pragmática que no fue bien recibida por buena parte de los perredistas.

A ello habría que agregar que el partido no ha tenido la capacidad de formar nuevos cuadros capaces de asumir un liderazgo de partido. Sus dirigentes tradicionales, figuras que alguna vez representaron una opción de cambio real a las estructuras de poder existentes, se han alejado del mismo, por disputas internas. El PRD parece huérfano y ciertamente, Mancera, sin ser militante, no cuenta con la capacidad para ser esa voz de unión que el partido necesita.

Además, el crecimiento de otras opciones políticas de corte izquierdista, como Morena o Movimiento Ciudadano, así como la ascensión de políticos independientes, sugieren que sin un cambio radical en su estrategia política e incluso mediática, y sin una nueva figura que haga valer su liderazgo, el PRD está en miras de desaparecer. De ser el caso, se prevé que su desaparición se dé de manera gradual, con cada vez menos espacios para incidir de manera directa en la definición de las políticas públicas locales y nacionales.

Candidatos Independientes

Los candidatos independientes en las elecciones de 2018 tendrán un papel importante, ya que serán ellos quienes tendrán la posibilidad de abrir un nuevo escenario en el sistema político mexicano.  La crisis de legitimidad de los partidos políticos y el auge de las candidaturas independientes en México, son síntoma del desencanto ciudadano a las actuales instituciones políticas, mismo que exige mejores alternativas.

Su propuesta básica es expulsar del poder a los partidos políticos, al no probar ser eficientes. Sin embargo, las candidaturas independientes no están libres de críticas, han sido puestas en tela de juicio por dos razones fundamentales: (1) por la posibilidad de que los candidatos tengan una extracción partidista y que utilicen el título de independientes como una formalidad legal o estrategia mediática, y (2) porque no representan una ruptura del sistema político, sino que lo validan y hasta son utilizados para preservarlo.

Una de las razones por las que se estima que una candidatura independiente no tendrá la capacidad de hacer frente a las opciones partidistas, es porque existe un gran número de candidatos y ni uno de ellos cuenta con niveles de popularidad o credibilidad suficiente. De acuerdo con una encuesta realizada por México Elige, de enero de 2017 hasta enero de 2017 Juan Ramón De la Fuente aparecía como el tercer candidato independiente mejor posicionado por la ciudadanía, con 19.5% de intención de voto, por debajo de Fernández Noroña, con 28.3%, y de Ferriz de Con, con 23.5%, y por encima de Castañeda con 14.5% y Rodríguez con 14.2%, aún cuando ha declarado que no participará en la contienda.

Sin embargo, actualmente, Emilio Álvarez Icaza es el candidato independiente mejor posicionado. Álvarez Icaza, apoyado en redes sociales por líderes de opinión a nivel nacional como Denise Dresser y Javier Solórzano, movió el escenario político cuando anunció este domingo 26 de febrero su intención de buscar la Presidencia de México en las elecciones de 2018 como candidato independiente. Y a través de la iniciativa AHORA busca obtener 80 mil firmas para ser candidato presidencial en las próximas elecciones.

El ex titular de la Organización de Estados Americanos (OEA) argumenta que es una opción distinta a la partidocracia, y que en 2018 no se trata de escoger entre el “menos peor”, sino entre alguien que represente a la ciudadanía. Entre sus propuestas tiene como ejes rectores el combate a la corrupción y una agenda social que se oriente a una real redistribución de ingresos de la población mexicana.

Por otra parte, existen especulaciones de que Margarita Zavala se postularía como candidata independiente de perder las elecciones internas de su partido. De ser así, el voto panista podría dividirse aún más que el de la izquierda, pues Zavala es el personaje político considerado de derecha que mayores niveles de predilección tiene en México.

Independientemente de quienes sean los independientes que se postulen, éstos reconfiguran el juego político en 2018: alterarán el equilibrio político existente y deberán ser contemplados en la estrategia de los llamados partidos grandes. El reto fundamental de la opción independiente es presentarse como un instrumento para empoderar a la ciudadanía y ser un contrapeso para la partidocracia cuando esta actúa despóticamente.