Los independientes en 2018

Los candidatos independientes en las elecciones de 2018 tendrán un papel importante, ya que serán ellos quienes tendrán la posibilidad de abrir un nuevo escenario en el sistema político mexicano.  La crisis de legitimidad de los partidos políticos, y el auge de las candidaturas independientes en México, son síntoma del desencanto ciudadano a las actuales instituciones políticas, mismo que exige mejores alternativas.

Los candidatos independientes, esencialmente emergen y son viables, cuando falla es sistema político partidista.  Su propuesta básica es expulsar del poder a los partidos políticos, al no probar ser eficientes. En México, al igual que en otros países, como por ejemplo Estados Unidos, existe un malestar generalizado de la sociedad hacia los partidos políticos que están acompañados del crecimiento de los movimientos antisistema, que buscan esquemas que vinculen a la sociedad con la clase política. La emergencia de las candidaturas independientes debe entenderse en este contexto.

La opción independiente ha intentado perfilarse como un recurso político que represente a la sociedad, sin embargo, no ha logrado la aceptación de gran parte de la ciudadanía. De acuerdo con un estudio de septiembre de 2016 de Consulta Mitofsky en promedio 32.5% de los mexicanos rechaza a los partidos políticos mientras un 26.8% está en contra de los independientes, al poner en tela de juicio su autodeterminación y capacidad política para ocupar cargos de elección popular.

El Instituto Nacional Electoral (INE) aún no fija las fechas para el registro de aspirantes a relevar al presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos en las elecciones federales de 2018, no obstante, en fuentes abiertas se mencionan distintas opciones no partidistas. Los posibles contendientes tienen distintos perfiles y propuestas políticas, y aunque exista un descontento generalizado del electorado con el actual gobierno, es importante analizar la viabilidad y pertinencia de las propuestas de cada uno de éstos.

Irrupción del fenómeno

El reciente auge de las candidaturas independientes en México llevó a Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco” a la gubernatura del estado de Nuevo León en 2015. Este fenómeno ha tomado una fuerza que se prevé que se hará evidente en los procesos electorales de 2017 y con ello, la esperanza a los ciudadanos que buscan un cargo público, sin la necesidad de pertenecer a un partido político.

No es casualidad que el fenómeno de las candidaturas independientes se extendiera al Estado de México, Coahuila, Nayarit y Veracruz, donde por menos 250 aspirantes serán participantes en las elecciones del 4 de junio. Esta cifra resalta con los cerca de 500 aspirantes que se registraron en los comicios de junio de 2016, celebrados en 12 estados.

En el caso del Estado de México, ocho aspirantes han obtenido su registro como candidatos a la gubernatura; en Coahuila, de 42 aspirantes, cuatro son candidatos a gobernador de la entidad, siete buscan ser diputados y 31 presidentes municipales. En Nayarit, cerca de 100 individuos se capacitaron para obtener registro como independientes a distintos cargos, en contraste los tres, que lo comenzaron el año pasado.

Entre la lista de inscritos de las diferentes entidades que tendrán elecciones este año, en la búsqueda de firmas destacan jóvenes que tienen la inquietud de participar con la etiqueta de independientes, sin embargo, hay quienes buscarán hacerse de un cargo sin representar a ningún partido e identificados como integrantes de partidos tradicionales como el PRI, PAN o PRD.

Incentivos y paradojas

Las candidaturas independientes han sido puestas en tela de juicio por dos razones fundamentales: (1) por la posibilidad de que los candidatos tengan una extracción partidista, y que utilicen el título de independientes como una formalidad legal y de estrategia mediática, y (2) porque no representan una ruptura del sistema político, sino que lo validan y hasta son utilizados para preservarlo.

Pese a que la idea de un candidato independiente en México nació de la necesidad del empoderamiento ciudadano como una contrapropuesta a los partidos políticos, muchos de los candidatos pertenecieron a partidos políticos y no están desvinculados a estos. La evidencia muestra que la primera gubernatura “independiente” de México, la obtuvo un político con una trayectoria de militancia en un partido, que en última instancia buscó impulsar su agenda por la vía que más le convenía.

Hasta ahora, las candidaturas independientes en México han tenido una función similar a la que tuvieron el PAN y el PRD entre 1988 y 2000, es decir son figuras utilizadas por políticos profesionales cuya carrera se vio minada en la selección de candidaturas de los partidos políticos. El contexto nacional para los independientes en las próximas elecciones se asemeja a la unión de la oposición política que en su momento representó a los partidos políticos opositores del PRI a finales de la década de los noventa.

Mucho se ha mencionado que votar por un candidato independiente equivale a votar por un partido político personalista. No obstante, más allá de una interpretación de realismo político, las candidaturas independientes sirven para presionar a los llamados partidos políticos grandes a replantear su ideales, estrategias y propuestas, en otras palabras, para reconectarse con los ciudadanos.

Los improbables y los más sonados

En la corta historia de las candidaturas independientes en México, han existido tres tipos de perfiles de candidatos: los ex militantes de algún partido político, los líderes sociales con crédito en el territorio donde son aspirantes y los ciudadanos con buenas intenciones, pero con escaso reconocimiento social.

En la mayoría de los casos, los candidatos más exitosos han sido aquellos con recorrido en algún partido político. La razón principal es que son personas que no sólo cuentan con el reconocimiento público y redes de apoyo, sino que también con la experiencia de haber participado en campañas electorales, y en ocasiones, las han ganado.

Esta lógica se cumple al analizamos el perfil de tres de los cuatro candidatos con mayores perspectivas de contender como candidatos independientes a la Presidencia de la República en 2018. Entre estos se encuentran: Jorge Castañeda Gutman, secretario de Relaciones Exteriores durante el sexenio de Vicente Fox Quezada; Gerardo Fernández Noroña, político profesional que ha expresado su interés por participar en la contienda; y Pedro Ferriz de Con, que, aunque no haya ocupado ningún cargo político, es un reconocido líder de opinión política.

Aparte de los candidatos mencionados, existen otras propuestas, con menores perspectivas de cara a 2018. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha declarado que impulsará la candidatura de una mujer por la vía independiente para abanderar una agenda de derechos e impulsar los ideales zapatistas.

Por otra parte, en una columna de enero de 2017 en publicada El Economista, Roy Campos, presidente de Consulta Mitofsky,  nombró como candidatos independientes posibles e improbables, a Denise Dresser, escritora y reconocida académica, Emilio Álvarez Icaza, sociólogo y ex secretario de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y Carlos Slim, cuyo nombre recibió atención después de la victoria de Donald J. Trump y la posible salida de Estados Unidos del TLCAN.

Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM, es una figura pública que más fuerza a tomado en la opinión pública como candidato independiente de acuerdo con una encuesta realizado por México Elige, de enero de 2017. De la Fuente aparece como el tercer candidato independiente mejor posicionado por la ciudadanía, con 19.5% de intención de voto, por debajo de Fernández Noroña, con 28.3%, y de Ferriz de Con, con 23.5%, y por encima de Castañeda con 14.5% y Rodríguez con 14.2%), aun cuando ha declarado que no participará en la contienda.

Castañeda, con objeto de fortalecer las candidaturas independientes para amenazar a la clase política tradicional, hizo un llamado a de todos los posibles independientes con opciones presidenciales presenten una opción única. El ex canciller propuso incluso realizar medición de las posibilidades de cada uno de los candidatos independientes y que sea el mejor posicionado el que abandere la “opción independiente” con el respaldo de los demás.

A esta iniciativa se ha sumado el propio Pedro Ferriz de Con. Ambos han señalado como argumentos a favor la dificultad de obtener las firmas para obtener el registro, considerando que son necesarias poco más de 800,000 en un periodo reducido, además de las complicaciones que habría en crear un equipo de trabajo y un gabinete en poco tiempo, tomando en cuenta que el registro se obtendría justo poco tiempo antes de comenzar el periodo de campaña.

Ante una posible coalición de los candidatos independientes, “El Bronco” se pronunció en contra de generar un bloque de independientes que se apoyen mutuamente para la candidatura presidencial de 2018. El mandatario rechazado debatir sobre esta cuestión, como plantean otros aspirantes. Rodríguez dice llevar una agenda propia, y muchos especialistas asegurar que, de seguir teniendo posibilidad de seguir obteniendo candidaturas en PRI, sin dudo lo habría hecho.

Otro candidato que parece llevar una agenda personal es Fernández Noroña, quien enunció que entre sus propuestas de gobierno se encuentra el desarrollo de un sistema económico y política en el que no acumulen riquezas, educación gratuita y universal, seguridad social para todos los habitantes del país y la reducción de horas de trabajo en la jornada laboral de ocho a cuatro horas.

Sin embargo, una hipotética candidatura de Fernández Noroña, quien se posiciona como el candidato independiente más popular actualmente, considerado como un político afín a la propuesta política de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), paradójicamente podría mermar las posibilidades del tabasqueño de hacerse con la presidencia, al dividir el voto de izquierda.

Un fenómeno similar podría ocurrir para mermar las posibilidades del Partido Acción Nacional (PAN) de hacerse con el poder. Existen especulaciones de que Margarita Zavala se postularía como candidata independiente de perder las elecciones internas de su partido. De ser así, el voto panista podría dividirse aún más que el de la izquierda, en el caso de que Fernández Noroña decidiera ir como independiente, pues Zavala es el personaje político considerado de derecha que mayores niveles de predilección tiene en México.

El éxito de las candidaturas independientes dependerá en gran medida del cierre de la administración de Enrique Peña Nieto, pues el electorado ve en él, a una fiel representación del sistema tradicional de partidos, por lo que se espera que la fuerza de los independientes vaya a la inversa de las estructuras tradicionales.

Existe el riesgo de que una vez registrados los candidatos independientes su fuerza política se diluya si es que se presenta más de una opción política. Con el actual escenario interno de los independientes, en el que resaltan dos candidatos con proyectos personalistas y reacios a acordar sobre un candidato independiente único, las posibilidades de que la fuerza política independiente pierda vuelo son altas.

Independientemente de quienes sean los independientes que se postulen, estos reconfiguran el juego político en 2018: alterarán el equilibrio político existente y deberán ser contemplados en la estrategia de los llamados partidos grandes. El reto fundamental de la opción independiente es presentarse como un instrumento para empoderar a la ciudadanía y ser un contrapeso para la partidocracia cuando esta actúa despóticamente.