Huelga de policías en Tabasco: capacidades institucionales cuestionadas

El lunes 3 de octubre de 2016, al menos 500 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública del estado de Tabasco se declararon en paro técnico para exigir el pago de un bono de 400 pesos y capacitación integral en el Nuevo Sistema de Justicia Penal, transparencia en la aplicación y evaluación de los controles de confianza, entrega de equipos y uniformes dos veces al año y archivar las carpetas de investigación contra elementos de la corporación.

Durante 24 horas, la ciudad de Villahermosa se quedó sin policías y se instruyó a elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, Policía Federal y de la Fiscalía General del Estado retomar las labores de vigilancia y de ayuda a la población. Según el reporte de la Base de Operaciones Mixtas en Tabasco, durante este lapso de tiempo, se incrementó la incidencia de delitos en la capital.

El secretario de gobierno de Tabasco afirmó que ya se realizó el pago del bono por 400 pesos y se instalaron mesas de negociación con representantes de los policías para revisar la estructura orgánica de la Secretaría de Seguridad Pública estatal y las prestaciones laborales de los policías.

Esta huelga pone en evidencia dos temas importantes; el primero es el control de la situación de violencia en el estado de Tabasco y el segundo es la viabilidad de la política nacional de crear mandos únicos en cada una de las 32 entidades federativas del país.

Aunque el estado de Tabasco no es de lo más inseguros del país, éste sí representa un área geográfica codiciada por las bandas criminales dedicadas al tráfico ilegal de personas. El municipio de Huimanguillo es el más disputado por estas bandas, ya que cuenta con vías férreas que son usadas para el tráfico de inmigrantes en la frontera norte del país.

Se espera que para 2016 el municipio de Huimanguillo termine con una tasa de 20.60 homicidios por cada 100,000 habitantes, cifra mayor que la registrada a nivel estatal de 10.4, lo que representa un aumento de poco más de cinco puntos con respecto a la tasa de 15.1 registrada en 2015.

La huelga de policías estatales siembra dudas sobre la capacidad del gobierno estatal de controlar la creciente violencia en el estado de Tabasco en general y del municipio de Huimanguillo en particular. De igual manera, cuestiona la viabilidad de la política nacional de crear 32 mandos únicos en cada uno de los estados de la república ante eventualidades administrativas como éstas.

Desde el sexenio pasado, el Gobierno Federal pretende apoyar a las entidades federativas para crear policías estatales fuertes en cada uno de los estados de la república. El supuesto detrás de esta política es que los municipios no tienen las capacidades institucionales para dedicarse a labores de seguridad pública adecuadamente, por lo que se pretende transferir dicha responsabilidad en su totalidad a los gobiernos estatales. Existen muchos esfuerzos para lograr la dignificación policial: mejora en equipamiento, prestaciones, exámenes de control y confianza, capacitación. Sin embargo, la huelga en Tabasco también cuestiona las capacidades de los gobiernos estatales para dedicarse a labores de seguridad pública. Acciones como la omisión del pago de los salarios de las prestaciones de los policías lastiman los esfuerzos por mejorar los cuerpos de seguridad.

Políticas de seguridad pública como la creación de policías estatales únicas tendría que ser analizadas a la luz de las particularidades institucionales y las dinámicas de la delincuencia de cada estado para entender la viabilidad de dicho modelo, no sólo en función de la debilidad de los municipios para cumplir con sus responsabilidades en materia de seguridad pública, sino también en función de las capacidades de los gobiernos estatales.