La nueva dinámica de la violencia en Quintana Roo

La madrugada del lunes 16 de enero se registró un tiroteo en el club nocturno Blue Parrot, en la zona turística de Playa del Carmen, durante el festival de música electrónica BPM.

En el suceso perdieron la vida cinco personas, cuatro de ellas elementos de seguridad del festival y de origen extranjero, dos canadienses, un italiano y otro más, supuestamente de nacionalidad colombiana; la quinta víctima fue una mujer de origen estadounidense que murió a raíz de los golpes suscitados por la estampida que ocasionaron los disparos. La información arroja que otras 15 personas resultaron heridas.

Según versiones preliminares el tiroteo se dio en la entrada del club, sobre la calle 12, y aun no hay información disponible sobre si fueron una o más personas las que iniciaron el tiroteo. Sobre lo que sí se tiene conocimiento es que en el lugar se usaron por lo menos cuatro tipos de armas, algunas posiblemente de los elementos de seguridad del club y del festival.

Al momento, existen tres hipótesis que podrían explicar los hechos ocurridos en Blue Parrot:

  • Es posible que el tiroteo se desencadenara después de que uno o varios elementos de la delincuencia organizada intentaran entrar al club para vender drogas, y tras serles negada la entrada por los elementos de seguridad, estos iniciaran los disparos.

 

  • Existe una segunda versión que sugiere el cumplimiento de una amenaza de extorsión por parte de algún grupo de la delincuencia organizada. Lo que parecería extraño, ya que los disparos no fueron dirigidos a personas en específico, y la disputa se llevó a cabo con el club abarrotado, lo que no es común en el modus operandi de este tipo de delitos, que se terminan arreglando fuera del lugar, en horarios no operativos y las victimas, por lo general, son los dueños o personal administrativo del lugar

 

  • Y una tercera versión, dada a conocer por el gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín, que apunta a una posible disputa entre particulares, que obligó a la intervención de los elementos de seguridad del festival para evitar que los disparos llegaran al interior del recinto.

 

En la mañana del martes 17 de enero, el fiscal general del estado Miguel Ángel Pech dijo en una entrevista televisiva que el tiroteo fue el resultado de una disputa entre narcomenudistas. Vale la pena mencionar que ese mismo día, apareció en Playa del Carmen una manta, presuntamente firmada por una célula de Los Zetas que se hace llamar “La Vieja Escuela,” en la que afirmaban que limpiarían la zona de Golfos, Pelones y Chapulines, lo que confirmaría que el enfrentamiento fue por el control del marcado de drogas de Playa del Carmen.

Como previamente fue reportado de B Analytics, los centros turísticos de Quintana Roo, particularmente Cancún, Cozumel y Playa del Carmen, son importantes mercados de droga ilegal. Se tiene conocimiento de que al menos tres grupos de la delincuencia organizada se encuentran operando en el lugar: el Cártel del Golfo, Los Zetas y el Cártel de Sinaloa, siendo éste último el de mayor predominancia en la zona, sin necesariamente ostentar el control de la misma. Inteligencia recabada por B Analytics sostiene que al menos estos tres grupos, con posiblemente la incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), tienen repartidos y asignados los puntos de ventas de drogas ilegales en la zona.

Durante 2016 la media de homicidios para el estado de Quintana Roo fue de 11.2, cifra por debajo del 19 que se registró en el año 2015. Aunque la violencia estuvo a la baja gran parte de 2016, el tiroteo en el club “Blue Parrot” y el ataque al club Mandala en Cancún el 28 de noviembre de 2016, apuntan hacia el incremento de la violencia en la región, y en especial, su expansión a las zonas céntricas de los centros turísticos.

El debilitamiento del Cártel de Sinaloa, tras la recaptura de su líder Joaquín “El Chapo” Guzmán, y los movimientos que ello ha traído consigo, puede explicar el incremento de la violencia en la zona. Ya en el análisis prospectivo sobre la evolución de los cárteles en México de B Analytics, designaba a Cancún y las zonas turísticas aledañas como zonas de riesgo de violencia por las disputas entre grupos delictivos por el control de los mercados, incluso hasta por puntos de venta específicos.

Las dinámicas de violencia, como aquellas desplegadas recientemente en Playa del Carmen, y hace un par de meses en Cancún, sugieren que son posiblemente células vinculadas a Los Zetas, quienes con anterioridad han utilizado tácticas similares para amedrentar a empresarios y ciudadanos, las que están buscando ocupar lo posibles vacíos que parece haber dejado el Cártel de Sinaloa.

Quintana Roo ostenta varios centros turísticos del país que son la imagen internacional de México, así como una fuente significativa de recursos a nivel nacional. Se espera una movilización inmediata de las fuerzas de seguridad, de los tres niveles, a las zonas turísticas más importantes del estado. Y, posiblemente, hasta un despliegue militar que refuerce la seguridad antes del arribo de los turistas extranjeros por las vacaciones del “Spring Break”.